Reestructuración Empresarial.

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En tiempos de crisis la situación empresarial se ve afectada por el descenso de actividad, si bien ante la dificultad de poder continuar con la empresa, nos encontramos con la obligación de tomar medidas tanto a nivel patrimonial, laboral y de reestructuración de la empresa.

Las medidas que se deben adoptar deben ser perfectamente identificadas para resolver el problema y abordar con prontitud dicha coyuntura, toda ve que el éxito de estas medidas depende en gran medida de la prontitud en su adopción.

Ello nos lleva a comprobar nuestro balance, nuestra cuenta de pérdidas y ganancias, revisar los contratos, así como las obligaciones crediticias asumidas, toda vez que las medidas de reestructuración deben de ser adoptadas antes de que se produzca la situación de insolvencia, evitando con ello que en todo caso y ante un hipotético concurso de acreedores, este no sea declarado culpable.

El fin de la reestructuración empresarial es sanear la empresa, con el objetivo claro de mantener la actividad empresarial y evitar la declaración de concurso de acreedores, así las cosas deberemos analizar diversos aspectos como son la forma de constitución de la empresa, fórmula jurídica, patrimonio vinculado, patrimonio personal comprometido, deudas a corto plazo, acreedores a corto plazo …, todo ello a fin de plantear diversas opciones previas a la solicitud de concurso de acreedores, y que suponga posibilidad de negociar con los acreedores un posible convenio aceptable para las partes y así evitar la liquidación de la empresa.

Dicho esto, nuestro despacho puede asesorarle en la reestructuración, negociando con terceros, ya sea con proveedores, entidades financieras…., con el fin de mantener su actividad, y en todo caso plantear opciones como el preconcurso, o el concurso de acreedores.

Las primeras señales de alerta las podemos comprobar en diversos aspectos:

Reducción de la rentabilidad.
Disminución de las ventas.
Incremento de endeudamiento.
Necesidad de venta rápida a bajo precio.
Pérdida de crédito ante los bancos.
Incremento de morosidad de clientes.

Estos aspectos no surgen de forma independiente sino que se van entrelazando, por lo que el tiempo es vital para lograr la reestructuración.

En un proceso de reestructuración y saneamiento de empresas en crisis podemos definir cuatro etapas o fases principales:

1- Análisis de problemas y definir soluciones.
2- Elaborar el plan de reestructuración.
3- Ejecución del plan.
4- Establecer mecanismos de control.

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